59° Cuán dulce el nombre
“¡Cuán dulce el nombre de Jesús!” es un himno escrito por el pastor y compositor inglés John Newton, publicado originalmente en 1779. Newton es reconocido como uno de los grandes himnólogos evangélicos del siglo XVIII y autor de numerosos himnos, entre ellos el célebre “Sublime gracia”. La versión castellana tradicional utilizada ampliamente en los himnarios evangélicos hispanos fue realizada por Juan Bautista Cabrera, y aparece documentada desde finales del siglo XIX. Posteriormente fue incorporada a numerosos himnarios evangélicos de habla española, incluyendo colecciones utilizadas durante los siglos XIX y XX. El himno también ha sido conservado en diferentes tradiciones evangélicas latinoamericanas, con algunas variaciones en la traducción y en la melodía utilizada. El himno presenta el nombre de Jesús como fuente de consuelo, paz, fortaleza, gracia y salvación para el creyente. Su propósito no es atribuir poder mágico a la palabra “Jesús”, sino exaltar a la persona de Cristo y todo lo que Él representa para quienes han puesto su confianza en Él. Cristo es presentado como Amigo, Sostén, Rey, Salvador, Vida, Luz y Bien eterno. De esta manera, el himno desarrolla una verdadera confesión cristológica: la vida del creyente encuentra su suficiencia en Jesucristo. El significado del nombre de Jesús se relaciona directamente con Mateo 1:21, donde se declara que Él salvará a su pueblo de sus pecados. Hechos 4:12 presenta a Cristo como el único Salvador, mientras que Juan 6:35 muestra a Jesús como el Pan de vida para quien acude a Él. La abundancia de gracia encuentra fundamento en Juan 1:16, y la confianza en Cristo como refugio, vida y sostén se relaciona con textos como Juan 10:27-28, Juan 14:6 y Colosenses 3:4.
¡Cuán dulce el nombre de Jesús
es para el hombre fiel!
Consuelo, paz, vigor, salud,
encuentra siempre en él.
Al pecho herido fuerza da,
y calma al corazón;
al alma hambrienta es cual maná,
y alivia su aflicción.
Tan dulce nombre es para mí
de dones plenitud;
raudal que nunca exhausto vi
de gracia y de salud.
Jesús, mi amigo y mi sostén,
bendito salvador.
Mi vida y luz, mi eterno bien,
acepta mi loor.
Es pobre ahora mi cantar,
mas cuando en gloria este,
y allí te pueda contemplar
mejor te alabaré.
Partitura / Acordes no disponibles
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La tonalidad en el himnario de la Imp es en DO pero es recomedable aplicar tocarla en MI mayor para uso congregacional.
