170° El Señor resucitó
“El Señor resucitó” es un himno tradicional de resurrección ampliamente difundido en la himnología evangélica y posteriormente incorporado al repertorio congregacional de la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile. Su texto proclama la victoria de Jesucristo sobre la muerte y la tumba, relacionando su resurrección con la redención del creyente, su reinado glorioso y la esperanza de su segunda venida. La versión utilizada en la tradición pentecostal chilena presenta una adaptación textual característica, cuyo autor específico no se encuentra identificado con certeza. La melodía pertenece a la antigua tradición de EASTER HYMN / Hail the Day, documentada desde Lyra Davidica (1708). Desde una perspectiva bíblica, el himno recoge temas centrales de 1 Corintios 15:20-26, Marcos 16:1-7, Lucas 24:6-7, Hechos 2:24-36 y Apocalipsis 1:18: Cristo verdaderamente murió, resucitó, venció la muerte y vive para siempre. La canción también dirige la mirada hacia la redención obtenida por Cristo y hacia la esperanza futura de su regreso. Su mensaje puede resumirse en una sola progresión: Cristo murió, Cristo resucitó, Cristo venció, Cristo reina y Cristo volverá. Es, por tanto, un himno apropiado para celebrar congregacionalmente la resurrección, victoria y exaltación de Jesucristo, llevando a la iglesia a responder con gozo, gratitud y esperanza ante la obra objetiva de su Salvador. “El Señor resucitó” es un himno que concentra en pocas palabras una de las declaraciones fundamentales del cristianismo: Jesucristo murió, fue sepultado, resucitó y reina victoriosamente. Su mensaje no termina en la tumba vacía. La resurrección está conectada con la redención del creyente, el reinado presente de Cristo y la esperanza de su regreso. Desde una perspectiva biblíca, el himno posee un fuerte carácter cristocéntrico y doctrinal. Su alegría no descansa en la experiencia subjetiva del creyente, sino en la obra objetiva de Cristo. La iglesia puede cantar: Cristo resucitó → Cristo venció → Cristo redimió → Cristo reina → Cristo volverá. Por ello, el “Aleluya” del himno no es simplemente una expresión de entusiasmo: es la respuesta de la iglesia ante la victoria histórica y eterna de Jesucristo.
El Señor resucitó: ¡aleluya!
Muerte y tumba Él venció: ¡aleluya!
Su poder y gran virtud
cautivó la esclavitud;
redimido soy por él: ¡aleluya!
¡Aleluya! Salvo soy;
redimido soy por él;
su poder y gran virtud
cautivó la esclavitud;
redimido soy por él: ¡aleluya!
Él al polvo se humilló: ¡aleluya!
Vencedor se levantó: ¡aleluya!
Cante pues la cristiandad
su gloriosa majestad;
redimido soy por él: ¡aleluya!
Cristo en la cruz sufrió: ¡aleluya!
Al sepulcro descendió: ¡aleluya!
Hoy en gloria celestial
reina vivo e inmortal:
redimido soy por el: ¡aleluya!
Hoy en gloria él está: ¡aleluya!
Y con él nos llevará
pronto él vendrá acá: ¡aleluya!
Con amor nos salva ya;
redimido soy por él: ¡aleluya!
Partitura / Acordes no disponibles
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La tonalidad en el himnario de la Imp es Sol, pero para usos practicos congregacionales, se recomienda usar la tonalidad de MI.
